Necesidad de una evaluación sistemática para un tratamiento adecuado
El comportamiento desadaptado de menores se ha intentado explicar a partir de una serie de factores de riesgo a los que se ha podido estar expuesto en una determinada época de tiempo a lo largo de la vida de la persona, identificándose numerosos factores de riesgo que influyen en los comportamientos antisociales. Podemos diferenciar los factores de riesgo en función de si se refieren a características propias de la persona o bien ajenas a la misma, con lo que se distinguen:
Factores de tipo intrapersonal, refiriéndose a las características con las que nacemos o que vamos adquiriendo durante el proceso de formación de nuestra personalidad, como son el temperamento y el carácter, entendiéndolos como factores con los que nacemos y que se van desarrollando dentro del individuo.
Factores de tipo interpersonal, que tienen su origen y evolución en la relación del individuo con el medio en el que se desenvuelve, incluyendo al medio sociofamiliar ( como los estilos de crianza o el entorno familiar) y al contexto sociocultural (amigos, zona geográfica...)
Es por ello por lo que surge la iniciativa de atender, orientar y valorar si es necesario un tratamiento específico de los problemas que se identifican en el seno familiar y que pueden impedir (en la actualidad o en el futuro) el desarrollo normalizado de los menores, previniendo conductas probablemente más problemáticas en la vida adulta si no han tenido un tratamiento adecuado.
Encontrando Respuestas
Existen numerosos estudios que han relacionado los trastornos de conducta en la infancia con los trastornos de personalidad en la edad adulta, y más en concreto con el trastorno de personalidad antisocial, el cual ha sido tradicionalmente vinculado a la delincuencia y la conducta antisocial.
El servicio de valoración y diagnóstico está dirigido a valorar, diagnosticar y ofrecer un tratamiento adecuado a menores que presenten problemas de conductas que interfieran en el normal desarrollo familiar y escolar.
Desde este servicio también se trata de dotar a las familias de las habilidades necesarias para hacer frente a la problemática de los menores conflictivos.